Parte de mi, de mi existir , de expresar mis ideas sin temor a dudar…la hora de sacar los sentimientos y pensamientos atrofiados en mi epidermis.

Bastaba que las autoridades haitianas tergiversaran los datos sobre la realidad de su aparato productivo y sobre la calidad ambiental de todo su entorno interno, y me hubiera ahorrado esto. Simplemente le hubiera contestado con tres palabras: “eso es mentira”.

La complejidad de la cadena de valor en la producción de pollo (en pie o procesado) y de huevos frescos, presenta grandes desafíos para Haití, si la meta  propuesta es, intentar satisfacer la demanda de consumo de su población a partir de la sustitución de importaciones o protección de su industria naciente.

La razón de la producción haitiana al nivel de consumo de pollo en su país es de 1%. Mejorar esa participación requiere tiempo para desarrollar un paquete tecnológico y una inversión de capital considerable, lo cual no garantiza de poder llevarse a cabo, ventajas comparativas algunas, pero si probablemente, un agravamiento de las precarias condiciones de consumo del mas media de su población. Por esta razón las autoridades haitianas no pueden invocar la existencia de prácticas desleales (dumping y subvenciones) en el comercio de esos renglones con la República Dominicana, y  ni siquiera la necesidad de imponer por su parte medidas de salvaguardas para proteger unos renglones productivos inexistentes.

Cuando escuché la cátedra ambiental del flamante embajador haitiano en República Dominicana Monsieur Fritz Cisnea, en la que destaca las magnitudes del impacto ambiental adverso  de los productos de plásticos que produce la República Dominicana, no solo en Haití, sino también en el archipiélago antillano, recree un pasaje de Jeremy Rifkin en su libro La Era del Accesola revolución de la nueva economía (2002) pagina 210, en el cual estratifica el mercado cultural.  Todo parece indicar (tomándole las palabras al Embajador) que sus representadosson una casta especial, integrada por “consumidores tradicionales, que trabajan duro, son materialistas, y tienen un alto nivel educativo, estos es, son líderes  en la compra  de productos de lujo o consumidores conspicuos por su estatus”.

Los representados de Cisneas tienen una opción preferencial por los productos de etiquetas verde. Esa opción contrasta con la cobertura boscosa de Haití de 1.5%. Esa cobertura constituye una restricción para detener: la desertificación de suelos, la provisión de energía, el secuestro de dióxido de carbono, el acceso al agua potable (51% de la población), el control de inundaciones, el aprovechamiento turístico y emocional de la belleza escénica, así como el disfrute de otros bienes y servicios ambientales.

Hay una mayor preocupación de las élites haitianas por la cursilería “monárquica”, que por la Esperanza de Vida General de la población haitiana (62 años), el Ingreso Nacional Bruto per cápita  (US$ 760.00), la incidencia de la pobreza sobre la base  de la línea  de pobreza nacional (% de la población equivalente a un 78%. Datos del banco Mundial de 2001. 

 

El PIB de Haití es de acuerdo con datos del Banco Mundial del año 2012, una séptima parte del PIB de la República Dominicana. Sin embargo la población de Haití es un 3% superior a la nuestra, lo que nos permite linealmente construir el panorama de ambos países (sin recurrir al Coeficiente comparativo de Gini, lo que agravaría su situación).

Las declaraciones de las autoridades haitianas (he enfatizado las autoridades, para no comprometer a la población general de ese hermano pueblo), han cubierto el clima comercial de nuestras aldeas de una densa niebla. Ese fenómeno está asociado a intereses difusos como he deseado inferir en esta entrega. No se puede asociar este fenómeno opaco con eventos migratorios. No. El sub-consumo de la población haitiana no es de interés de las autoridades haitianas. Los dominicanos somos más sensible ante el dolor haitiano. Aquí encuentran trabajo, atención sanitaria, solidaridad, y hasta ONGs que en nombre de la tutela de sus derechos obtienen jugosas renta.

Haití importa de la República Dominicana usando como moneda el peso dominicano y el gourde. Si tienes que comprar fuera del territorio dominicano, entonces tienes que usar monedas fuertes. ¿Dónde obtendrá las monedas fuertes? ¿Cómo impatará en la balanza de pagos esta decisión?¿De qué servirá un tratado de libre comercio?¿cómo impactaría esto el valor de su moneda?

El Estado dominicano tiene que utilizar la inteligencia para lidiar con esta intifada, pues frente a las acciones de un Estado fallido, el uso de la razón, puede resultar una simple torpeza.

 Este articulo fue copiado completamente de: elmasacre.com

– See more at: http://www.elmasacre.com/?m=opinion&s=opinion&articulo=19999#sthash.auLrsCMv.dpuf

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: